Este sábado 21 de junio, en el Espacio Cultural CajaCanarias en Santa Cruz de Tenerife se hizo la entrega de los premios 2025 ¿Te contamos un cuento?
Nuestro pequeño Dailos, alevín del Club de Ajedrez Al Shah Mat de Los Realejos, se alzó con uno de los galardones con su cuento “El Peón de H”.

Una historia preciosa sobre las bondades de nuestro deporte y que quiere transmitir el valor de todos en esta carrera que es la vida. Una historia que enseña que no debemos nunca dejar de creer en nosotros mismos y nuestra fuerza interior.

El origen del nombre «Dailos» se encuentra en nuestras islas. Nombre de origen guanche, significa «guerrero» o «luchador», connotando fuerza, valentía y liderazgo.
Un niño dulce pero obstinado, de naturaleza emotiva, amable y tolerante. Suave, cordial, sagaz. Ama la armonía de las formas, es organizado y analítico, con una mente muy abierta y critica. Uno de nuestros pequeños ajedrecistas inocentes.

La inocencia infantil es un tesoro incalculable, un estado caracterizado por la pureza, la curiosidad y la falta de malicia. Prestar atención a un niño es contemplar un mundo lleno de posibilidades, donde la imaginación no tiene límites y la alegría se encuentra en las cosas más humildes.
En su esencia, tienen la capacidad de asombrarse ante la belleza del mundo, de encontrar alegría en las pequeñas cosas y de confiar en la bondad inherente de las personas. De esa inocencia surgen las historias, los cuentos, la esperanza y la creencia de que las cosas pueden mejorar, de que los problemas pueden resolverse y de que los sueños pueden hacerse realidad.
Todo esto nos permite afrontar los desafíos con valentía, perseverar ante la adversidad y mantener una actitud positiva frente a las dificultades. Para ello son los niños como Dailos, un ejemplo a seguir para los que de alguna forma hemos perdido a ese niño interior, en definitiva, nuestra inocencia y en muchas ocasiones la esperanza, fundamental para fortalecer nuestra resiliencia y capacidad para superar los obstáculos.

Enhorabuena a sus padres por cultivar todos estos valores apoyados en nuestro deporte y en un entorno seguro y amoroso esencial para su crecimiento.
Los niños gozan de unos recursos que nosotros jamás volveremos a tener.
Son esos truquitos mágicos que se los dan sus altísimas dosis de ingenuidad. Les encanta ponerle a todo un toque de fantasía, les gusta porque en el fondo se lo creen.
¡Y eso es maravilloso! Esa inocencia les hace poderosos de verdad.

Cuando los adultos tenemos problemas, nos anticipamos, prejuzgamos, exageramos, somos tremendistas, pesimistas, perdemos la confianza y todo ello por haber dejado atrás nuestra arma más poderosa.
Estar rodeado de niños nos contagia su manera de ver el mundo. Vibrar con su inocencia, hacen que veamos la vida de otro color y alegran nuestros días.

