Cayó la quinta

Cada semana, una tras otra, jugamos en equipo.  Desde nuestra silla empujamos con fuerza a nuestros compañeros, le soplamos la hojarasca del tablero, iluminamos su posición con una mirada. Allí están.  Allí estamos, inclinados, mirando nuestros adentros. -Y sí, los adentros de un ajedrecista, son solo accesibles para el propio jugador en cuestión; sin embargo, … Sigue leyendo Cayó la quinta